Jueves 2 de abril de 2026, p. 15
La Agencia Internacional de Energía (AIE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Grupo del Banco Mundial (BM)acordaron formar un grupo de coordinación para responder a las repercusiones energéticas y económicas de la guerra en Medio Oriente.
Las instituciones emitieron una declaración conjunta en la que expusieron que el conflicto ha provocado graves trastornos en la región y una de las mayores crisis energéticas de la historia, lo que “afecta desproporcionadamente a los países importadores, en particular a los de bajos ingresos”.
Este impacto se refleja en un encarecimiento del petróleo, el gas y los fertilizantes, y también genera preocupación sobre los precios de los alimentos.
Aseguraron que las cadenas de suministro globales –incluidas las de helio, fosfato, aluminio y otras materias primas– se han visto afectadas, al igual que el turismo.
Agregaron que la volatilidad resultante, el debilitamiento de las monedas de las economías emergentes y la preocupación sobre las expectativas de inflación plantean la posibilidad de políticas monetarias más restrictivas y menor crecimiento.
“En estos tiempos de gran incertidumbre, es fundamental que nuestras instituciones unan esfuerzos para vigilar la situación, armonizar análisis y coordinar el apoyo para afrontar esta crisis”, resaltaron.
Buscan reformas
Los organismos acordaron formar un grupo que valore la gravedad de los impactos en distintos países y regiones mediante el intercambio coordinado de datos sobre mercados, precios de la energía, flujos comerciales, presiones fiscales y sobre la balanza de pagos, así como tendencias inflacionarias, restricciones a la exportación de productos básicos claves e interrupciones en la cadena de suministro.
Asimismo, coordinarán un mecanismo de respuesta para brindar asesoría, analizar necesidades de financiamiento y ofrecer apoyo financiero y herramientas de mitigación de riesgos, junto con otras organizaciones internacionales.
“Estamos comprometidos a trabajar para salvaguardar la estabilidad económica y financiera mundial, fortalecer la seguridad energética y apoyar a los países afectados en su camino a la recuperación a través de reformas”, concluyó.












