Con más estudios, ocupan cargos menores // Apenas representan 22% de la fuerza laboral
Jueves 2 de abril de 2026, p. 8
A escala global, sólo 22 por ciento de la fuerza laboral en el sector energético está compuesta por mujeres, quienes ocupan cargos administrativos, pues la representación disminuye en áreas técnicas y de liderazgo, señala un informe de ONU Mujeres. Esto se debe a barreras culturales que fomentan estereotipos de género y sesgan la inserción profesional.
El documento Brechas de género en STEM (carreras en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés): Una mirada al sector energético, asegura que las brechas que enfrentan las mujeres no sólo son para el acceso, sino también económicas, puesto que en sectores vinculados a estas áreas llegan a ganar, en promedio, 35 por ciento menos que sus pares varones.
Además, menciona que el género masculino se concentra en roles técnicos, innovadores o directivos, mientras las mujeres predominan en áreas administrativas, aunque tengan un nivel educativo superior, especialmente en maestrías.
En México, este porcentaje es similar, pues la participación se encuentra entre 20 y 25 por ciento, tanto en las energías renovables como en las de combustibles fósiles. El Instituto de Recursos Mundiales (WRI por sus siglas en inglés) México y la Iniciativa Climática de México (ICM), entre otros, indican que para revertir esta tendencia se requieren cambios en las reglas, incentivos y condiciones habilitantes en el sector.
Mayores oportunidades
Durante el conversatorio Cerrando la brecha: energía y cambio climático con perspectiva de género, enfatizaron que en países con grandes economías se percibe una diferencia en la contratación de mujeres: Si son energías renovables el porcentaje es de 35 por ciento, pero disminuye a 25 en la energía nuclear y a 23 en la industria del petróleo y gas.
Subrayaron que México enfrenta un doble reto, por un lado la bre-cha de género y, por el otro, una crisis de talento, particularmente en perfiles técnicos, por lo cual insisten en la necesidad de intervenir desde etapas tempranas (antes de la universidad) para ampliar referentes, vocaciones y rutas de acceso.
Al respecto, el informe puntualiza que la gran mayoría de las mujeres que se dedican a las áreas STEM tuvieron el acercamiento y gusto desde la primaria y secundaria. Sobre todo, identifican dos factores impulsores en sus trayectorias educativas. Por un lado, el ámbito familiar y, por el otro, los buenos resultados académicos.
Aunque, reconocen, los principales obstáculos identificados en la formación son la falta de modelos de rol, de referentes femeninos, la necesidad de compatibilizar el estudio con el trabajo y la infraestructura adecuada en los centros de estudio.












