Cultura
Ver día anteriorViernes 17 de abril de 2026Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Experta ubica con precisión la vivienda en Londres que perteneció a Shakespeare

Lucy Munro descubrió un plano inédito y ahí la propiedad que compró el autor en 1613 // “El hallazgo nos habla de sus planes y de su familia”, aseguró la académica en entrevista

 
Periódico La Jornada
Viernes 17 de abril de 2026, p. 2

Un plano hasta ahora desconocido permite determinar de manera precisa la localización de la vivienda londinense de William Shakespeare, ubicación hasta ahora desconocida, en una apacible calle de Black-friars, en el suroeste de Londres, cerca de la orilla norte del Támesis.

El hallazgo, realizado por la profesora Lucy Munro, experta en Shakespeare del King’s College de Londres, no sólo identifica la ubicación exacta de la propiedad que Shakespeare compró en 1613, sino que también ofrece una nueva perspectiva sobre dónde pudo haber pasado el dramaturgo parte de su tiempo en sus últimos años.

“Sabemos que murió en 1616, sólo tres años después de comprar la propiedad en Blackfriars, así que el plano del recinto que he estado estudiando nos invita a reconsiderar qué estaba ocurriendo en su vida y en su carrera en 1613.

“Permite replantear algunas de nuestras suposiciones sobre cuáles eran sus intenciones y sus planes en ese momento, los cuales probablemente cambiaron en distintos puntos”, explicó en una entrevista con La Jornada.

Se creía que la propiedad en cuestión formaba parte de lo que se conocía como “la Gran Puerta”, situada sobre la entrada al recinto de Blackfriars, importante convento dominico del siglo XIII. Pero las investigaciones actuales revelan que la placa en el modesto edificio del siglo XIX, en St Andrew’s Hill 5, no está cerca, sino en el lugar exacto de la propiedad de Shakespeare.

Munro encontró el plano y dos documentos más en los archivos de Londres y los Nacionales, durante una investigación que integró un proyecto más amplio sobre antiguos teatros en la ciudad.

El plano de parte del recinto de Blackfriars –elaborado en 1668 después del Gran Incendio de Londres–, que se conserva en los Archivos de Londres, es el que confirma la ubicación y el tamaño exactos de la casa de Shakespeare en Black-friars. Aunque en él no aparece la parte de la propiedad que abarcaba la puerta –porque fue elaborado después del incendio, y esa área no tenía cimientos–, sí describe otra sección.

En él se establece que la propiedad mide 13.72 metros de este a oeste, con un ancho de 4.57 metros en el extremo este y 3.96 metros en el extremo oeste. El plano no indica su distribución interna ni las habitaciones, pero era lo suficientemente grande como para haber sido dividida en dos casas hacia 1645.

“El plano nos da una mejor idea del tamaño de la propiedad y nos hace pensar en el conjunto de actividades en las que Shakespeare participó en 1613”, estima la experta.

El mismo año en que el dramaturgo inglés compró Blackfriars (1613), escribió dos obras con John Fletcher, un dramaturgo más joven y en ascenso dentro de la compañía para la que escribía Shakespeare, The King’s Men. Una de esas obras fue Enrique VIII o Todo es cierto, que se presentó en el Globe en junio de 1613, cuando durante la función se disparó un cañón dentro del teatro, provocando que el edificio se quemara.

Munro contó a este medio que durante mucho tiempo se ha creído que después de ese suceso, Shakespeare se retiró a Stratford upon Avon, e incluso se ha llegado a afirmar que la adquisición de la propiedad en Blackfriars fue únicamente una inversión.

“A veces se ha argumentado que Shakespeare se retiró de Londres en ese momento, que quizá vendió sus participaciones en el teatro, pero no tenemos evidencia de que eso haya ocurrido. Sí sabemos que escribió otra obra con Fletcher, Los dos nobles caballeros, que se representó en el otoño de 1613. Es decir, mantenía una inversión profesional y financiera en Londres.”

Foto
▲ Plano de la propiedad de la parroquia de Blackfriars, de los Archivos de Londres, Corporación de la Ciudad de Londres, y arriba la profesora Lucy Munro en ese barrio londinense.Foto King’s College

Para la académica del King’s College de Londres, que la casa que compró en Blackfriars fuera relativamente grande, y que estuviera ubicada ahí mismo –cerca de los sitios donde se presentaban sus obras–, “hace pensar en su continuidad profesional y financiera en Londres, y en la posibilidad de que mantuviera una inversión activa en la ciudad”.

Sobre si Shakespeare vivió en la casa, la investigadora admite que es difícil saber a partir de un plano: “Es posible que la haya comprado como inversión y que también haya vivido ahí. Sabemos que en 1616 la tenía arrendada cuando hizo su testamento, pero también sabemos que cuando la compró, en 1613, lo hizo sin cargas”.

En los otros dos documentos localizados por Munro se describe el proceso de venta de la propiedad de Blackfriars a cargo de la nieta de Shakespeare, Elizabeth Hall Nash Barnard, hija de Susanna, hija mayor del escritor. En ellos se establece cómo y cuándo la propiedad dejó de pertenecer a los descendientes del autor y por cuánto la vendieron.

“En la copia del documento de venta –que está escrita dos veces en un pergamino que luego fue cortado con una línea ondulada para poder verificar su autenticidad–, una de las versiones tiene un pasaje tachado que se refiere a un contrato de arrendamiento existente, mientras la otra no lo incluye.

“Esto sugiere que Shakespeare intentaba comprar la casa sin un inquilino en 1613. Eso podría indicar que tenía a su propio arrendatario en mente, o que planeaba usar la propiedad para sí mismo en lugar de rentarla.”

Munro considera que el plano muestra que se trataba de un edificio relativamente amplio, por lo que sugiere que, si lo alquilaba y hubiera querido reservar parte para su uso como alojamiento cuando estaba en Londres, habría podido hacerlo.

Lo más importante de encontrar el plano, dijo la profesora de Shakespeare y literatura de la edad moderna, es que nos ofrece una imagen mucho más vívida del entorno urbano en el que se encontraba. “Muestra, por ejemplo, que había una cancha de tenis cerca y que algunos de los edificios circundantes eran antiguas construcciones del convento anterior a la disolución de los monasterios”.

En el caso de los documentos de venta, resaltó que la nieta de Shakespeare, Elizabeth Barnard, vendió la propiedad en 1665, un año antes del Gran Incendio de Londres, “por lo que tuvo mucha suerte con el momento de la venta”.

La experta concluyó que “en conjunto estos hallazgos nos dicen cosas sobre la vida de Shakespeare, en particular, sobre su situación financiera en 1613. También nos permiten pensar en sus aspiraciones y en su vida profesional en ese momento, así como en su familia y en su inversión –quizás incluso emocional– en la casa de Blackfriars”.

Un artículo sobre la investigación realizada por Munro será publicado hoy en la edición impresa del Times Literary Supplement.