n un mundo colmado de desafíos se lleva a cabo esta semana la 59 sesión de la Comisión de Población y Desarrollo (CPD59) de la ONU en Nueva York. En esta ocasión, el tema se centra en la importancia del vínculo entre población, tecnología e investigación en el contexto del desarrollo sostenible.
El posicionamiento del gobierno México fue para reafirmar el Programa de Acción de la CPD59 como marco fundamental para orientar las políticas que vinculan la dinámica poblacional con el desarrollo sostenible, la igualdad y la garantía de los derechos humanos. Un programa que desde 1994 ha establecido un consenso internacional sin precedentes, al situar los derechos humanos, la igualdad de género, la salud sexual y los derechos reproductivos en el centro de las políticas de población y desarrollo. En mi carácter de jefa de la delegación de México expresé la clara postura del país de no retroceder en los avances alcanzados y proteger los consensos construidos durante décadas por más de 160 países de todos los continentes del planeta.
Como he señalado en colaboraciones anteriores, el escenario demográfico es sustancialmente distinto. El país ha transitado de un periodo de crecimiento poblacional acelerado, a una etapa de transición demográfica avanzada, un aumento significativo de la esperanza de vida, un proceso de envejecimiento poblacional acelerado y una disminución sostenida de la fecundidad; un promedio de 1.8 hijos por mujer, 18.6 por ciento de mujeres en edad reproductiva no tienen hijos, de las cuales 50 por ciento no aspira a tenerlos.
La sesión de la ONU fue ocasión para presentar la construcción de la Estrategia Intergeneracional ante los Cambios en la Estructura por Edad, para anticiparnos al nuevo escenario demográfico de México y generar información que oriente las políticas del sector educativo y de salud, de desarrollo económico y de vivienda.
Frente al descenso de la población infantil se ha comenzado a reconvertir la infraestructura de escuelas de nivel básico para recibir estudiantes de nivel medio superior y se crean nuevas universidades. Junto con millones de becas que reciben las y los estudiantes se fortalece su formación en habilidades tecnológicas y digitales.
Frente al desafío del sobrepeso y del embarazo en niñas y adolescentes, las jornadas de prevención en las escuelas han alcanzado a 8 millones de estudiantes; se mide la talla, el peso y se revisa la salud integral. La Nueva Escuela Mexicana fortalece los contenidos sobre vida saludable, violencia de género y educación integral de la sexualidad. Paralelamente, se crea el sistema de cobertura universal de salud, el expediente clínico electrónico único, y el programa Salud Casa por Casa atiende a domicilio a todas las personas mayores y a quienes viven con discapacidad. El mercado laboral refleja asimetrías estructurales persistentes, aunque se cuenta con una fuerza de trabajo de 61 millones de personas. Con brechas salariales, la participación femenina alcanza solamente 46 por ciento y actualmente la mitad de la población trabaja en esquemas de informalidad laboral. El gran reto económico ha llevado, entre otras medidas, a la creación de 15 Polos de Desarrollo regional en colaboración con el sector privado, infraestructura empresarial que se articula con la construcción de las redes ferroviarias, un millón ochocientos mil viviendas nuevas y mejoramiento habitacional para quienes tienen ingresos precarios, dando prioridad a la población joven, indígena y de menores ingresos.
Para alcanzar la soberanía tecnológica, la apuesta de la primera Presidenta de México es la construcción de la Supercomputadora Coatlicue, llamada así en honor a nuestra diosa, la madre de la tierra, de la fertilidad, de la vida y de la muerte, símbolo originario del poder creador que se posicionará como la herramienta más potente de América Latina.
En medio de cifras demográficas y del impulso por la incorporación de las tecnologías en la planeación del desarrollo, y cuando cerca de la mitad de los países participantes, junto con Estados Unidos, quieren borrar el lenguaje acordado sobre “la igualdad de género” y sobre “la salud sexual y los derechos reproductivos”, uno de los eventos se trató de la diversidad de identidades de género. Karla Guzman Wong, una joven muxe se hizo presente para darnos una lección de afirmación desde esa condición atípica y al mismo tiempo emblemática de la sociedad zapoteca. Al mostrar el conocido protagonismo de las mujeres zapotecas en la vida económica y social, así como la presencia, el prestigio social y la libertad que las caracteriza, las muxes no están libres de contradicciones; ellas no están exentas de discriminación ni de exclusión en un mundo patriarcal y hetero-normado, en una sociedad que asume la heterosexualidad como la única orientación sexual y el binarismo de género (hombre/mujer) como natural.
* Secretaria técnica del Conapo












