Dario Fo en tiempos de intolerancia
ace un siglo nació Dario Fo en Sanguiano, pequeño pueblo de Italia. Su padre trabajaba de jefe de estación del sistema ferroviario y fue un destacado luchador contra el fascismo. Ambas actividades influyeron decididamente en la formación de su hijo en temas políticos y en el conocimiento de los problemas de la sociedad. A esto se suma que creció en un entorno popular en el que las historias orales, el humor y la tradición narrativa jugaban un papel importante.
Desde joven, Dario Fo mostró su interés por el arte, especialmente por el teatro, en el que comenzó su exitosa carrera. Primero de actor, cuando tenía 24 años, para destacar después como dramaturgo, diseñador y director de un teatro muy crítico, político, popular y satírico, por medio del cual denunciaba las injusticias sociales, la corrupción política y los abusos de poder, tomando a Italia de ejemplo.
En esa tarea contó con el apoyo de su esposa, la actriz y escritora Franca Rame. El trabajo que realizaron durante décadas con su compañía Nuova Scena se distinguió por usar el humor, la farsa y traer a nuestros días la tradición popular del teatro medieval por medio de algunas de sus obras ya clásicas, como Misterio Buffo (1969), Muerte accidental de un anarquista (1970) y ¿No puedes pagar? ¡No pagaré! (1974).
Una de sus obras más polémicas es Misterio Buffo. Inspirada en textos medievales, satiriza la ceremonia, la jerarquía y el misticismo de la Iglesia católica. En una parte de la obra se ve a Cristo dando una patada en el trasero al papa Bonifacio VIII por su decadencia y corrupción. Cuando Fo la presentó en televisión, el Vaticano lo condenó como “el programa más blasfemo de la historia de la televisión”.
En 1962 se inició en ese mismo medio un exitoso programa semanal de variedades. Terminó abruptamente cuando Dario y Franca se negaron a aceptar los recortes de la censura.
Merecidamente, en 1997 recibió el Nobel de Literatura. Murió en Milán el 13 de octubre de 2016. Su legado lo consagra como una de las figuras más influyentes del teatro europeo contemporáneo. En tiempos de censura e intolerancia, resalta su compromiso político, su creatividad escénica y su defensa de la libertad de expresión.












