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Revaloran la obra de Enrique Guzmán

Muestra en el Museo del Estanquillo reúne 14 dibujos y dos óleos del pintor admirado por Francisco Toledo

 
Periódico La Jornada
Miércoles 11 de febrero de 2026, p. 2

La obra del pintor Enrique Guzmán (1952-1986) fue admirada tanto por Francisco Toledo como por Carlos Monsiváis, quien le dedicó varios textos. A 40 años de su temprana muerte, el Museo del Estanquillo Colecciones Carlos Monsiváis rendirá homenaje a este artista nacido en Guadalajara que, a decir del galerista Armando Colina, creó un nuevo camino en la plástica de su momento.

La exposición El virtuosismo técnico de Enrique Guzmán, que será inaugurada el sábado, tiene como base una serie de 14 dibujos, para Colina “autorretratos, que dejan ver la maestría de su línea. Todas las obras son de su mano izquierda, que igual sostiene una pequeña botella, una canica o una hoja de navaja. “Posiblemente sean símbolos de la vida, la muerte, los vicios, no sé, pero cada objeto significa algo”, expresa el director de la Galería Arvil, propietario de la obra y curador de la muestra. Las piezas son casi inéditas. Hace muchos años se mostraron en el Museo de Arte Carrillo Gil.

El Estanquillo cumple dos décadas de vida en 2026 y esta exhibición está pensada para conmemorar el hito, a la vez que colocar a Guzmán de nuevo en la marquesina. “Quiero enfocarme en su maestría, no en su personalidad. Para mí es un artista de una gran calidad que no se le ha apreciado adecuadamente. Quiero demostrar su inigualable capacidad creativa y su calidad asombrosa”, precisa el también presidente de la Asociación Cultural El Estanquillo.

“En una ocasión que comía o cenaba con Toledo me preguntó: ‘Armando, ¿ya viste este nuevo artista? Contesté: ‘sí, me gusta muchísimo’. ‘¿Por qué no lo traes a la galería?’, sugirió Toledo, a lo que argumenté: ‘¿cómo se lo voy a robar a otra galería?’ Guzmán estaba con Pintura Joven. Coincidentemente, como dos semanas más tarde, Guzmán me vino a ver y me dijo: ‘quiero que me manejes, pero tengo varios problemas. Le debo a la galería –creo– 150 mil pesos y si no les pago no me van a dejar sacar mis cosas’.”

Ya bajo la protección de Arvil, Colina y su socio Víctor Acuña le alquilaron un departamento, le dieron una mensualidad, le abrieron una cuenta en la Casa del Arte para que se abasteciera de material, todo para que estuviera “totalmente libre para hacer sus creaciones. Funcionó por un tiempo. Desafortunadamente, era un personaje muy complejo y en un momento dado se fue”, recuerda el galerista.

Figuración onírica

La exposición incluye dos óleos, el primero “para que vean su maestría en la pintura y el segundo porque fue el último cuadro que entregó a la galería y fue sólo de nubes. Era como un adiós. No sé si ya se le había acabado la ideología que tenía porque creó un nuevo camino en la plástica con una figuración onírica basada en sus recuerdos, sus sueños, en un momento en que se imponía la abstracción y el geometrismo. Guzmán sale con una figuración exquisita porque su capacidad creativa es única en su momento. Influye en otros artistas que vienen después como Julio Galán. Creíamos tanto en él que, cuando nos mudamos y abrimos la galería en 1976 en la Cerrada de Hamburgo, lo hicimos con una muestra de su obra”.

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▲ Serie de dibujos que realizó el artista de su mano izquierda, “posiblemente símbolos de la vida, la muerte o los vicios”, según Armando Colina, propietario de la obra y curador de la exposición El virtuosismo técnico de Enrique Guzmán (1952-1986).Foto cortesía de la Galería Arvil

El problema fue que “las personas pensaron que estábamos locos porque veían las piezas de Guzmán como frías y suicidas. No era una obra que reconocieran como agradable y decorativa. Para nosotros representaba un nuevo camino en las artes plásticas. En su momento la obra no se vendía y nos quedamos con casi toda, hasta que un día Víctor me dijo: ‘o vendemos o no hay mercado’. Vendimos algunas piezas, conservé otras. Hemos tratado de difundir su legado a lo largo del tiempo al lado de artistas más como Toledo, Carlos Mérida y Gunther Gerzso”.

De acuerdo con Colina, el núcleo importante del trabajo de Guzmán se hizo cuando estaba en Pintura Joven, galería que lo lanzó: “era sorprendente su imaginería. Cuando llegó con nosotros ya había una diferencia, como que tenía más símbolos. Lo primero era más como recuerdos de la infancia, más romántico. Con nosotros era más pensado, más hacia la estética”.

En 1972, Guzmán obtuvo el primer premio de adquisición en pintura en el Séptimo Concurso Nacional para Estudiantes de Artes Plásticas, lo que lanzó su carrera. “Mi intención es revalorarlo, porque descubierta está, situarlo históricamente y que se aprecie la relevancia de su obra en su momento”, apunta Colina, quien resalta la “minuciosidad” de su línea. “En un dibujo como ese no puedes corregir. Es de una sola línea. Tienes que ser un maestro para entenderlo. Si no he incluido grandes óleos en la exposición es porque quiero que se entienda que es un gran pintor porque es un gran dibujante”.

El virtuosismo técnico de Enrique Guzmán (1952-1986) se inaugurará el sábado a las 12 horas en el Museo del Estanquillo Colecciones Carlos Monsiváis (Isabel la Católica 25, Centro Histórico).