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Desde otras ciudades

La Nápoles subterránea, ciudad oculta sin el ruido de la superficie

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▲ Antigua señalización en la entrada de los subterráneos de la ciudad de Nápoles.Foto Alia Lira Hartmann
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a llamada capital del sur de Italia, fundada en el siglo V aC, vibra permanentemente como un volcán en erupción: sus transitadas calles, mercados ruidosos y la omnipresencia del Vesubio en el horizonte parecieran formar la metáfora perfecta. El volcán está a sólo 20 kilómetros y se considera uno de los más activos. Tras la erupción en el año 79, quedaron enterradas Pompeya y Herculano bajo más de 20 metros de ceniza. Nápoles se encuentra siempre bajo permanente amenaza de terremotos por la actividad del coloso.

SU ritmo frenético, el caos vial, las incontables callejuelas con tendederos de ropa en los balcones de los departamentos parecieran formar un cuadro multicolor que cubre el desgaste de antiguos edificios. Sobre este entramado de angostas calles hay abarrotes, restaurantes y los pequeños vehículos motorizados que buscan abrirse paso entre los peatones; es un espectáculo observar a los napolitanos discutir de un lado a otro de la calle, expresándose con todo el cuerpo y de manera especial con el característico movimiento del brazo derecho hacia arriba y hacia abajo.

El centro histórico es patrimonio cultural de la Unesco, la belleza de sus piazzas y el orgullo de estar rodeado de siete castillos caracterizan a esta urbe. Bajo ese entramado urbano se encuentra otra ciudad silenciosa de más de 2 mil años de historia: Napoli Sotterranea, testimonio vivo de las civilizaciones que moldearon el sur de Italia. Este singular atractivo es una de las principales recomendaciones de cualquier guía turística.

Los orígenes de este mundo subterráneo se remontan a la época en que los griegos dominaban la región en el siglo V aC, ya desde entonces era denominada Neapolis. Ellos excavaron la roca volcánica para obtener materiales de construcción. Con el tiempo, estas cavidades se expandieron para luego transformarse en un sistema de túneles, cisternas y pasadizos amplios donde se exponen diferentes aspectos de la vida de la ciudad.

Con el imperio romano, la red subterránea se amplió y se perfeccionó. Incluso se desarrolló un complejo sistema de acueductos para asegurar el abasto de agua, que se prolongó durante siglos. Bajo las calles actuales aún hay depósitos y canales que evidencian la extraordinaria ingeniería hidráulica de la época.

Estas catacumbas no están distribuidas como simples túneles, el visitante se enfrenta a un complejo entramado de galerías que en algunas secciones alcanzan hasta 40 metros de profundidad. El contraste con el bullicio de la superficie es reconfortante. En la quietud en la Nápoles subterránea impera el silencio.

En este laberinto existen incluso partes de un antiguo teatro que permanecen escondidas bajo las viviendas: según los guías, se puede acceder por sótanos privados. La humedad es un tanto extrema y la temperatura suele ser constante en comparación con la superficie. También se encuentran expuestos jardines experimentales que aprovechan estas favorables condiciones.

la ciudad subterránea jugó un papel importante durante la Segunda Guerra Mundial, ya que la gente se protegía de los bombardeos, por lo que se convirtió en un lugar de supervivencia donde ahora se exponen objetos relacionados con ese difícil periodo: uniformes, vehículos del ejército nazi y algunas bombas.