om Waits, un padre distanciado de sus hijos (Adam Driver y Mayim Bialik) recibe la visita de éstos en su destartalada casa en Nueva Jersey. Charlotte Rampling, una madre de buena posición económica y alejada de sus hijas (Cate Blanchett y Vicky Krieps) se reúne con éstas una vez al año en el hogar de ella en Irlanda. Y, en el departamento que fuera de sus padres en París –fallecidos en un accidente–, una pareja de gemelos (Luka Sabbat e Indya Moore) se juntan por última vez ahí para recordarlos. Una historia de tres actos que se conecta con pequeños detalles (un rolex, agua, skaters y más) en un filme agridulce de una sencillez abrumadora pero de una complejidad emocional muy fuerte.
Padre, madre, hermana, hermano ( Father, Mother, Sister, Brother, EU-Francia-Irlanda, 2025) ganadora en el pasado festival de cine de Venecia, es la más reciente película del brillante y sensible cineasta de espíritu independiente Jim Jarmusch; en ella, se aproxima a las relaciones familiares siempre tensas y disfuncionales que forman parte de su muy atrayente filmografía. Si algo llama la atención de su nueva obra, es la enorme capacidad de observación para mostrar aquellos datos casi imperceptibles que se sumergen en el devenir cotidiano de los lazos que unen (o separan) a padres e hijos: amor, tristeza, frustración, rencores no resueltos, extrapolación de roles y más.
Poeta, actor ocasional, ayudante de dirección del cineasta Nicholas Ray y compositor para filmes de Wim Wenders, Jarmusch (Ohio, 1953), afinó muy pronto un estilo austero para adquirir la categoría de culto desde su primer filme: Permanent Vacation (1980), confirmada con Strangers Than Paradise / Más extraño que el paraíso (1984) con la que obtuvo la Cámara de Oro en el Festival de Cannes. A ésta, le siguió la furiosa comedia negra de tema carcelario y enredos verbales Bajo la ley (1986) y, con El tren del misterio (1989) –otro filme dividido en tres actos– lograba un magistral tríptico minimalista ambientado en Memphis, muy superior a su recorrido global en taxi de Noche en la tierra (1991) a la que seguiría una de sus obras cumbre: Dead Man / Hombre muerto (1995) un western desesperanzador sobre el ocaso de la civilización protagonizado por Johnny Deep.
En Padre, madre, hermana, hermano, Jim Jarmusch reúne una vez más a personajes de distintas nacionalidades y en el primer episodio retoma su obsesión por ese antisueño americano en una nación vuelta caricatura de sí misma representada de manera genial por Tom Waits en el sarcástico remate del relato inicial (el padre que se muestra acabado y arruinado). No obstante, abandona otras de sus constantes: los destinos cruzados, la ambigüedad del idioma y los perdedores sociales en ciudades capitalistas para ahondar en la débil línea que separa el amor y la lástima o la admiración y el desencanto entre padres e hijos y viceversa.
Su nuevo filme se aleja de sus pasados y disparejos experimentos genéricos ( Sólo los amantes sobreviven, Los muertos no mueren) y se aproxima en sensibilidad y complejidad a aquella notable obra maestra de su filmografía: Flores rotas (2005); y es que, fiel a su universo personal y su cine minimalista y melancólico importa más un gesto, un silencio, o un paisaje lacónico, que cualquier giro argumental. En ese sentido, Jarmusch aborda una vez más el tema de la esterilidad emocional ya sea aquella acumulada en un sin fin de relaciones desechables como lo muestra el personaje protagónico de Flores rotas (Bill Murray) o esa que termina por asfixiar las relaciones familiares, allá, aquí o en todo el mundo, en ésta sensible fábula contemporánea sobre la soledad, el vacío sentimental y el desamor en la que los padres nunca llegan a conocer a sus hijos y éstos suelen dar por hecho vidas y emociones que desconocen y rechazan por completo.
Padre, madre, hermana, hermano se exhibe en Cinépolis, Cinemex, Cineteca Xoco y Cine Tonalá. La filmografía de Jarmusch disponible en okru.com











