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“Hay feminización en aulas universitarias, pero no en los altos cargos”: especialista

A pesar de las cifras alentadoras de la Unesco, techo de cristal continúa

 
Periódico La Jornada
Domingo 19 de abril de 2026, p. 10

En las últimas décadas, el acceso de las mujeres a estudios universitarios aumentó significativamente. Datos de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) revelan que en el mundo, 53 por ciento de la matrícula de este nivel educativo son alumnas, y en América Latina ya representan 55 por ciento de quienes asisten a instituciones de educación superior.

Sin embargo, esto no se traduce en igualdad sustantiva. Eli Bartra, profesora e investigadora distinguida de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) afirma que “hay avances, sobre todo en la feminización de muchas de las carreras universitarias, pero no en los altos cargos: el famoso techo de cristal. Todavía estamos lejos de una paridad en el acceso de las mujeres a las rectorías”.

Agrega en entrevista con La Jornada que unas de las grandes desigualdades que aún afectan a las instituciones de educación superior “sin lugar a dudas, son el acoso y la violencia contra las mujeres, que no sólo no disminuyen, sino que están en aumento”.

Al respecto, un informe sobre Género e interseccionalidad en la universidad: desigualdades, políticas y transformaciones, publicado por el Instituto Internacional de la Unesco para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (Iesalc), destaca que aún persisten brechas de género en áreas estratégicas como ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, donde las mujeres representan menos de 35 por ciento de la matrícula global, y apenas 27 por ciento en investigación científica.

El catedrático de la Universidad de Guadalajara, Carlos Iván Moreno, editor general de la revista Educación Superior y Sociedad de la Iesalc, apunta que la llamada “tubería rota” refleja cómo a medida que se avanza en la carrera académica, “las mujeres tienden a estar subrepresentadas. Menos de 20 por ciento de las rectorías universitarias en América Latina son ocupadas por mujeres, y las brechas salariales entre docentes hombres y mujeres en la región rondan 17 por ciento”.

Bartra destaca que otra desigualdad es que las mujeres son menos reconocidas. “Los premios, en su mayoría, son para los hombres. Tanto en las universidades como fuera de ellas”.

La experta señala que, además, las investigaciones sobre mujeres “son bastante despreciadas y marginadas. Seguimos en el gueto, porque estos estudios sólo son relevantes entre las mismas investigadoras. A la mayoría de los profesores varones, simplemente no les interesan”.

Otro aspecto que subraya la especialista y feminista, es la creación de protocolos contra la violencia de género en las universidades, la mayoría de los cuales surgen empujados por las protestas y movilizaciones de las universitarias.

Cita el caso del paro de labores de 2023 en todas las unidades de la UAM, lo que fue inédito por ser el primer cese de labores impulsado y encabezado por las jóvenes que luchan contra las agresiones de género en sus campus universitarios.

Estos mecanismos de protección, menciona, son necesarios y representan un avance, pero “no son una varita mágica”, porque muchos de ellos no han tenido una incidencia real, pues se trata de un proceso lento de toma de conciencia.

“Violencia de género en AL sigue siendo estructural”

En tanto, Moreno, reconoce que si bien en muchos casos existen protocolos, su implementación suele ser fragmentada, con escasos recursos y limitada capacidad de sanción.

En América Latina, afirma, persisten resistencias culturales e institucionales que ralentizan el cambio. “Las denuncias por acoso y violencia sexual en universidades de México, Chile, Argentina o Colombia muestran que la violencia de género sigue siendo un problema estructural”. La universidad, apunta, no sólo debe garantizar igualdad formal, sino convertirse en un actor protagónico en la construcción de sociedades más justas e inclusivas.